En la historia de Elche distinguimos dos etapas diferenciadas que coinciden con cada uno de los dos emplazamientos que ha tenido nuestra ciudad a lo largo de los siglos.
Los numerosos restos arqueológicos encontrados, nos indican que los primeros pobladores se remontan al Neolítico, hacia el año 5.000 a. de C.
La primera etapa de su historia se refiere a la antigua Hélike poblada por los iberos. Podemos centrar su origen hacia el siglo V a. de C.
Más tarde fue destruida por los cartagineses. Se especula que los habitantes de Hélike fueron los encargados de dar muerta a Almílcar Barca en el año 229 a. de C.
Hacia el año 203 a. de C. fue ocupada por el ejército romano de Cayo Flaminio, y repoblada por veteranos de las guerras cántabras. La ciudad se desarrolla y adquiere gran importancia comercial con multitud de pueblos mediterráneos que llegaban a nuestra tierra a través de lo que fue "Portus Illicitanus", la actual Santa Pola. Alrededor del año 26 a. de C, tras la romanización del poblado, ya en el Bajo Imperio, es declarada "Colonia Iulia Illice Augusta" por el emperador Constantino.
Debido al posterior abandono y deterioro que sufren las colonias romanas, como consecuencia de los constantes ataques bárbaros, la ciudad cae en manos de los bizantinos, convirtiéndola en sede episcopal, cuyo personaje más conocido fue el obispo Winíbal.
La segunda etapa comienza hacia la primera mitad del siglo VIII, cuando los árabes entran en nuestras tierras y buscan un nuevo emplazamiento para la ciudad. La dotaron de fuertes murallas valiéndose del foso natural que forma el cauce del Vinalopó.
En el siglo IX pasó a formar parte del antiguo Reino de Tadmir, con sede en Orihuela y posteriormente en Murcia.
En el año 1244 se firmó el Tratado de Almizra, por el cual el antiguo reino de Murcia queda repartido entre las coronas de Castilla y la de Aragón, quedando Elche dentro de la zona de dominación castellana.
Hacia el año 1250 se estableció el señorío de Elche, y fue asignado al infante Manuel, que fue el hermano de Alfonso X.
A raíz de la reconquista de nuestra ciudad por Jaime I en el año 1.265, los musulmanes son desalojados de la villa amurallada y trasladados al Arrabal de San Juan, donde habitaron hasta que en el año 1.609, fueron definitivamente expulsados de nuestras tierras.
En el año 1305, y en virtud del Tratado de Elche, la ciudad pasa a formar parte del Reino de Valencia.
Nuestro pueblo mantuvo un interesante pleito que les llevó a rebelarse contra el marqués de Cárdenas en el año 1.524, a quien consiguieron derrotar en primera instancia , siendo después vencidos por el marqués de los Vélez.
Durante la Guerra de Independencia fue liberada por el general Palafox. Voluntarios ilicitanos intervinieron en la guerra carlista en defensa de Isabel II. En el año 1.820, es nombrada cabeza de partido judicial. Le fue concedido el título de ciudad en el año 1.871 por el rey D. Amadeo de Saboya.
En el siglo XX y sobre todo a partir de los años 60, Elche sufre una explosión demográfica, económica e industrial, que le llevan a convertirse en la segunda ciudad de la provincia, y tercera de la Comunidad Valenciana, creando un importante polo de influencia sobre las localidades circundantes.
Como se ha podido notar, la ciudad de Elche, aunque en su historia no pasa por grandes acontecimientos universales, marca un desarrollo y evolución propios de la experiencia de más de 4.000 años de historia desde sus primeros asentamientos, y 2.000 años desde su creación. Todos los pueblos que han pasado por este lugar nos han dejado algo de sus técnicas y sus conocimientos. De este modo los iberos nos dejaron su arte, los fenicios sus palmeras, los romanos su urbanización reticular, los árabes su agricultura y sistemas de regadío, los reconquistadores el espíritu emprendedor ...